Yakarta es como Méjico: siempre tengo duda de cómo se escriben correctamente. ¿Es Jakarta o Yakarta? Según Wikipedia la capital y ciudad más poblada de Indonesia se escribe con 'Y'. Menudas dudas existenciales tiene uno después de haber dormido unas cinco horas repanchingado en un asiento de un tren... ¡en tren tenía que haber llegado Tintín en su libro Vuelo 714! Seguro que no estaría con su tupé perfecto, su ropita planchada... ni mantendría esa boquita afrancesada mientras una azafata indonesia te reclama la manta para que te espabiles...
Seguimos a la manada para salir de la estación, anestesiados a los sonidos y anuncios por megafonía. Hoy es, en la práctica, nuestro último día de turisteo antes de que mañana viernes emprendamos el regreso a casa... ¡así que hay que pensar que somos unos afortunados y que no todos los días uno está de vacaciones tan lejos!
Pedimos un Gojek para ir al hotel a ver si suena la flauta y que nos dejen entrar en la habitación o, al menos, dejar las mochilas. Igual de anestesiados que con el oído, estamos con la vista: calles decrépitas, muchísimo tráfico y bastante suciedad, salpicados por algún rascacielos y algún restaurante que medianamente se salvan. Al menos, el llegar al hotel nos produce un auténtico alivio. Para nuestra última noche habíamos reservado un hotel de cinco estrellas... ¡¡sí, sí, cinco!! Es que aquí los hoteles son muy baratos y, como nos habían dicho que la ciudad no tenía muchas cosas para ver, decidimos coger hotelazo como broche final... ¡y ha sido todo un acierto! El Vertu Harmony es un edificio moderno y elegante donde nos dicen que la habitación no está lista aún y... ¿qué hacemos? Pues empezar a reorganizar la mochila en una sala de estar para ponernos pantalones cortos y ropa cómoda (para el tren eran imprescindibles los pantalones largos para no morir congelados).
Con las mochilas custodiadas por el hotel, cogemos un Gojek hasta el barrio chino. Desayunamos algo occidentalmente aceptable y, siendo poco más de las ocho, visitamos un mercado. ¿Cómo pudimos pensar que era una buena idea? Pescados que dan grima, carnes sin ningún tipo de refrigeración, estrangulamiento de pollos en directo, raíces extrañas, ... todo muy nauseabundo. Me da por mirar en un cajón y, después de aclararme la vista, compruebo que son tortugas e, instintivamente, le hago la mueca de "comer" con la mano y el hombre me dice que "sí"... ¡¡nooooooo!! ¡¡Pero si podrían ser Josebita y Pablito!!
Si ya es todo un poco asquerosillo, hay que sumarle que aquí no paran de fumar y de pasar motos por los callejones estrechos... así que decidimos abortar el desafío de "a ver quién consigue no vomitar en el mercado" para ir hacia la zona del puerto, siguiendo un río. Evidentemente vamos por la calzada, porque la acera es un campo de minas, respirando gasolina quemada y soportando el rugir de motos y vehículos. Media ciudad está en obras porque están con la fase 2 del metro, así que, llega un momento que por hastío nos preguntamos que qué hacemos aquí y nos cogemos un Gojek a la zona de los museos.
"Mira, si está limpio y el aire se puede respirar, yo me veo el museo que me echen" le digo a Pablo. Acabamos en el Museo del Banco de Indonesia, que resulta estar bastante bien porque cuenta la historia del país y su reflejo en billetes, monedas y la riqueza del país. Uno de los lugares que más nos llama la atención, es la cámara del tesoro, donde hay un montón de lingotes e, incluso se puede tocar uno que cuesta levantar, debido a sus 13,5 kilogramos.
Uno de los museos que nos habían recomendado es el "Nasional" (sí, escrito con 's'). Entramos al hall y nos sentamos en un banco corrido, donde se está muy agusto y donde resulta muy divertido saludar a los alumnos de muchos colegios que han venido a visitarlo. La mayoría nos miran con curiosidad e inocencia pero, al ver que nosotros reaccionamos positivamente saludándolos y diciéndoles "hello", se entusiasman saludándonos y nos sonríen sin parar. Se ve que a esta ciudad no vienen muchos turistas, así que somos la atracción del día.
Al final no visitamos el museo porque... ¡nos da pereza y ya hemos tenido una buena ración de frescor! Así que salimos y nos acercamos al "Monumen Nasional" (me encanta el inglés escrito a oído). Se encuentra en la plaza Merdeka, la plaza de la independencia, y es un obelisco de 132 metros de altura que, justo hoy está cerrado y no se puede visitar.
Del obelisco, vamos a la Masjid Istiqlal, la mezquita más grande del sudeste asiático y una de las más grandes del mundo.. ¡y con los peores accesos! No conseguimos saber por donde se entra... así que otra operación que también abortamos y nos vamos a la cercana Catedral de Yakarta, que sí conseguimos visitar.
Si ayer era yo el que estaba saturado, hoy es Pablo el que empieza a estar agotado: esta ciudad te pone a prueba constantemente. Es difícil moverse, saber los horarios o cómo visitar los monumentos, es caótica... así que, decidimos que ya hemos visto todo lo que teníamos que ver. Nos vamos al centro comercial Indonesia Mall a comer y luego a disfrutar del hotel... ¿comenté que es de cinco estrellas?
Nuestra última tarde la pasamos en la piscina, comprando comida en una especie de centro comercial que hay en las primeras plantas y viendo las vistas desde nuestra habitación en la planta 28. Desde lo alto, y habiendo puesto un sillón de cara al gran ventanal, divisamos buena parte de la ciudad, con sus ríos de luces formados por los cientos de motos y coches, viendo un mundo caótico desde el mundo refinado que tan sólo un cristal separa. Aunque no lo parezca, quizá esta ciudad desalmada sea la mejor forma de terminar el viaje... poniendo en valor todo lo que hemos visto hasta llegar aquí y, sobre todo, valorando también el propio regreso a casa, que mañana comenzaremos.


































