5 sept 2026

Malaca

Despertador, café, vestirse y check-out: hemos optimizado tanto el tiempo de "puesta en marcha" que hasta hemos sustituido la ducha mañanera por la ducha nocturna, para aprovechar cuando es de noche y poder estirar un poco más el despertador por las mañanas. El ascensor desciende las 46 plantas hasta dejarnos en la planta baja, donde devolvemos la llave y salimos al exterior... ¡a por el sábado! 

Pedimos un Grab que nos lleva hasta la Terminal Bersepadu Selatan que en castizo vendría a ser la Estación Sur de Autobuses; pero de autobuses por decir algo, porque es tan grande y con tantas cosas que bien podríamos estar dirigiéndonos a coger el Falcon. Pero no, vamos en "bas"... y tiene bastante buena pinta, aunque el conductor sea un fumón que lleva la música a tope.

En poco más de dos horas llegamos a la ciudad de Malaca, que da nombre al estado, a la península y hasta el estrecho que la separa de la isla indonesia de Sumatra. Son poco más de las diez y ya empieza a hacer calor, así que para ir más aliviados, nos dirigimos primero al hotel para dejar las mochilas. Tiene bastante buena pinta y se encuentra en pleno centro de la parte antigua, justo al lado del río que... ¡¡adivinad cómo se llama!! ¡¡Pues también Malaca!! Una cosa que nos llama la atención es que al hotel no se puede entrar con durián:

Iniciamos el paseo por la calle Jalan Tokong, en donde tenemos un templo chino, uno hindú y una mezquita. Como de hindúes y chinos ya hemos tenido unas buenas dosis estos días, optamos por la mezquita, llamada Kamplung Kling. Nos descalzamos, entramos y un joven vestido de negro viene a saludarnos y a darnos algunas explicaciones; entre las cosas que nos va contando camufla preguntas para ver si dominamos conceptos como Mahoma, Meca o Mihrab; nos las sabemos todas y creo que ya hemos aprobado el B1 de Islam, así que vamos a por el B2.. pero lo que el "profe"(ta) no se espera es que los alumnos aventajados van a ponerlo a prueba... y empezamos a ser nosotros los que hacemos preguntas... primero sobre si él ha ido a la Meca, que cuántas veces reza, etc. pero luego subimos el voltaje de la silla eléctrica con preguntas más comprometedoras como "¿por qué no rezáis los hombres y las mujeres juntos?" "Es por respeto, porque lo dice el corán" responde; "Y, ¿acaso no puedes venir a rezar con tu madre, hermana o hija?" añadimos; se ve que el joven aún no se ha sacado el CAP o Curso de Aptitud Pedagógica para tratar turistas tocapelotas, así que recurre a su primo de más rango que trae gorrito incluido... y la cosa se pone interesante.

Volvemos al examen y volvemos al tema de los derechos de la mujer que, de alguna forma, nos sirve también para medir las libertades de las personas en general, incluidos los homosexuales. El nuevo talibán, nos viene a decir, con palabras bonitas, que la mujer es mejor que vaya tapada porque los hombres no deben tener contacto con mujeres que no sean su esposa. "Ah, claro, el corán no te inculca respeto hacia la mujer, sino que te libera a ti y la penaliza a ella" estoy a punto de decirle cuando él, muy astutamente, desvía la conversación a modo de defensa atacando el cristianismo: "nosotros tenemos muchos libros escritos con las palabras de Mahoma que dan todas las indicaciones mientras que vuestro testamento fue escrito siglos después y se corrompió" nos espeta; "Entonces, si vosotros aplicáis el corán como si fueran matemáticas, ¿dónde está la fe?" se me ocurre decirle respetuosamente; como ve que no nos convence se empieza a atribuir goles a lo Ana Mari con verdades a medias... "ya pero el cristianismo pierde fieles mientras que el Islam los aumenta" ataca; aquí habría que explicarle la relación entre los índices de natalidad y el desarrollo de los diferentes países... pero no hemos venido a hacer una Guerra Santa con nadie y mucho menos con dos individuos que no representan a una religión tan amplia y con tantos matices como la musulmana. Ha habido demasiada tontería como "vosotros no lleváis barba como Jesucristo y nosotros sí como Mahoma" o "en España siempre ha sido fácil aprender el Islam en Andalusía o Córdoba"... Así que va siendo hora de agradecer lo interesante de la conversación y marcharse elegantemente... "permitidme que os dé un corán traducido" intenta de nuevo. ¿¿Cóoooomo?? ¿¿A este le dan puntos por cada uno que capte o qué?? "No, no, te apreciamos el gesto, pero somos cristianos" recalco para poner distancia con sus convicciones.

Que cada uno crea en lo que quiera creer... vaya por delante. Pero justo aquí, donde el budismo, hinduísmo y taoísmo se presentan como religiones positivas, alegres y que se centran en la espiritualidad, me sorprende que haya calado un Islam que hoy se nos ha presentado tan áspero; aunque, a decir verdad, para ser la religión mayoritaria del país no se ven muchas mezquitas y mucho menos a gente acudiendo a ellas en masa a rezar. De alguna forma parece que aquí la mayoría es "musulmana no practicante" y no se perciben actitudes cerradas y generalizadas como las que hemos visto en otros países.

Para desquitarnos de la tensa calma, visitamos el templo chino más antiguo de la ciudad, el Cheng Hoon Teng y, una vez recuperada nuestra etapa zen, continuamos visitando la ciudad. Malaca es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y en su centro histórico pueden visitarse edificios coloniales de los portugueses, holandeses y británicos. La ciudad fue colonizada por los portugueses y denominada como "A Famosa" (la famosa). Ésta estuvo bajo su mando durante 130 años, de los cuales se podría decir que 60 fue también española, ya que fue la época en la que ambos países estuvieron unidos. Hoy en sus calles se pueden comer los pasteles de nata, esos tan típicos de Portugal... y, sin embargo, no hay ningún plato español... ¡¡lo bien que caería una tortilla de patatas ahora!!







En el centro histórico se encuentran también los famosos edificios coloniales holandes e ingleses, así como la estatua de Francisco Javier, el misionero de Asia, a la que le falta una mano que rompió un rayo. En la distancia, se ve también un mirador giratorio que sube y baja, en el que no sabemos si hay también restaurante sorprende-consuegras.

A estas alturas ya hemos hecho hambre, así que, elegimos un restaurante un poco al azar en una de las orillas del río Malaca. Nos indican que subamos a la segunda planta, donde elegimos una mesa en el balcón. Aunque ha sido de casualidad, parece que el sitio es conocido y que resulta atractivo a los turistas que nos saludan desde los barcos que recorren la ría. "¡¡No me lo creo.... mira allí!!" me dice de repente Pablo mientras mis ojos se dirigen a una especie de cocodrilo que está nadando por el río.





Una vez saldada la dolorosa, damos un paseo por una de las dos orillas del río, donde Pablo, con su superpoder de encontrar animales, ve a dos cocodrilos en actitud afectiva. "Ah, bueno, son dos lagartos, grandes pero lagartos; si te caes no te van a matar, como mucho te dan un mordisco" digo. "Ah, claro, eso me tranquiliza" ironiza.

Sin ganas de tener otro debate religioso, nos toca visitar un monumento que habíamos visto preparando el viaje: la mezquita sobre el agua. Cuando llegamos la encontramos cerrada porque es hora de uno de los rezos del día, así que nos conformamos con hacer algunas fotos desde la playa.

Y después, otro Grab nos lleva hasta el Malaca Encore, un teatro donde se representa una obra que cuenta la historia de la ciudad. Validamos la entrada, buscamos nuestros asientos y la chica que se sienta al lado de Pablo eructa; sí, así, con toda la tranquilidad y excusándose con un seco "sorry". El teatro, que cuenta con sillones VIP y todo, está a medio gas, algo que nos extraña para ser sábado. El espectáculo comienza y ya habíamos intuido el funcionamiento: vamos a ir girando poniéndonos ante varios escenarios que se van combinando. Tres jefes de ceremonia salen de vez en cuando hablando en inglés, chino y malayo, además de las transcripciones que van apareciendo para que puedas entender lo que dicen. Bailarines, bailarinas, escenas que aparecen por aquí y por allá, pantallas que se mueven, hasta chorros de agua que caen... vídeos de cómo se concibió y construyó el teatro y... de repente... un vídeo con los créditos artísticos y se encienden las luces. ¿¿¿¿Ya???? ¿¿¿¿Esto es todo???? ¿¿¿35 euros por una hora en la que la mitad del tiempo han sido proyecciones??? ¿A nosotros que vimos El Rey León por 20 euros nos han sacado un fajo de ringgits para esto? ¡¡Pero si en el Puy du Fou uno de los espectáculos le da "mil vueltas más" y puedes verlo las veces que quieras!! ¡¡Y sin que repitan mil veces la palabra Malaca!!





Un poco decepcionados, pero asumiendo que es lo que hay, aprovechamos a ver el atardecer desde la costa. La puesta del sol es curiosa porque no llegas a ver el sol ponerse en la línea del horizonte... al haber tanta humedad se va distorsionando hasta que desaparece.

Un último paseo nos lleva de nuevo al centro, donde ya están a toda pastilla los riksaw llenos de luz, fantasía y música: Picatchu, Hello Kittie, Superman, Los Minions, ... es todo un espectáculo y, lo más curioso es que no sólo lo cogen los niños sino también los adultos. Eso sí, hay que tener mucho cuidado... porque como te atropelle uno a ver quién lo cuenta luego... "sí, murió en Malaca, atropellado por Picatchu"... ¡¡qué vergüenza!!

Cenamos algo en el mercado nocturno de Jonker Street, que está abarrotado por ser sábado. En un puesto callejero compramos algo de comida y en otro unos zumos... "¿De qué son?" pregunto; "mango, melón, frambuesa, ..." me va indicando; "Ah, ¿y no tienes de Malaca-tón?" pienso pero me contengo. Con el estómago más relajado, nos vamos al hotel... pensando ya en esa cama que más que "king-size" parece de "gipsy-king"... ¿pero cómo pueden poner estas horteradas? ¡¡Seguro que sí tenía Malaca-tones!!

4 sept 2026

Kuala Lumpur II

Hoy según el calendario es viernes, pero para nostros es domingo porque es nuestro séptimo día de viaje... y el domingo, como es sabido, es el día del Señor... del señor viajero que también tiene que descansar. Así que cuando suena el despertador, me quedo durmiendo un ratito ya que me acosté tarde escribiendo, mientras Pablo aprovecha a planchar. Sí, ¡planchar! Anoche pusimos una lavadora la cuál también era secadora, así que con un planchadito rápido volvemos a la casilla de salida en cuanto a olor de suavizante en nuestras mochilas se refiere.

Un cafecito "3 en 1" (que no es aceite para bisagras sino sobrecitos de café, leche y azúcar) engrasamos el cuerpo para ponernos en marcha. Yo lo salpimiento con un paracetamol ya que, como era de esperar, me he resfriado con esos cambios tan radicales de temperaturas. Enfilamos el ascensor para bajar las 46 plantas y, hasta un acto tan sencillo como ése nos descubre una particularidad asiática: en los números de planta evitan poner el número cuatro porque en los idiomas de origen chino suena parecido a la palabra "muerte", algo conocido como "tetrafobia" (miedo al número cuatro); entonces, para numerar las plantas de la 33 se pasa a la 33A y luego a la 35; sin embargo, no ocurre lo mismo con el cuatro en las decenas y se pone, por ejemplo, 46.

Para movernos por Kuala Lumpur utilizaremos el transporte público, ya que hay una amplia red de metro y tranvía elevado y el precio es muy barato. Lo que es muy difícil es encontrar las estaciones de metro: los accesos pueden estar dentro de edificios de oficinas, de centros comerciales o, incluso, los puedes tener al lado sin saberlo, ya que no tienen absolutamente ningún símbolo visible desde la distancia. Los vestíbulos del metro son amplios, limpios y modernos; casi todos los andenes tienen mamparas y los trenes (al menos todos en los que nos hemos fijado) son sin conductor. En ese sentido, nos han adelantado por la izquierda (sí, por la izquierda, que aquí conducen por el otro lado) ya que estoy en España empieza a ser una innovación y aquí parece que llevan tiempo funcionando así.

Empezamos nuestra visita de hoy en la Plaza Merdeka, que significa plaza de la Independencia. Aquí, después de 133 años bajo el dominio británico, se ondeó por primera vez la bandera de Malasia en 1957, lo que supuso un primer paso en la creación del país actual. En realidad, antes de la ocupación de los ingleses, la región actual era un conjunto de sultanatos islámicos independientes y, de alguna forma, se ha vuelto un híbrido único en el mundo: por un lado, hay un rey pero no tiene un título hereditario, sino que cada cinco años se reúnen los nueve sultanes y eligen uno como rey; por otro, el país es una federación de nueve estados con sultán, cuatro estados sin sultán y tres territorios federales (entre los cuales está la capital).


En la misma Plaza de la Independencia está el edificio del Sultán Abdul Samad, con sus características cúpulas de cobre. Aunque podría pensarse que en algún momento fue el palacio del sultán, resulta que no tiene nada que ver: lo construyeron los británicos y lo utilizaron como oficinas gubernamentales... pero con la independencia se le quiso dar un toque más "malayo" y le pusieron el nombre del sultán honorífico del estado de Selangor que había durante su construcción. Vamos que lo han rebautizado omitiendo el rigor histórico y casi lo llaman "Eliptikoa".



En las inmediaciones, buscando un baño, acabamos en la catedral anglicana de Saint Mary. Una china con una forma de hablar totalmente británica (tanto en el acento como en la exageración de la pronunciación), nos invita a asistir a misa. Le hacemos algunas preguntas sobre el rito, el número de cristianos en el país, etc. y se muestra encantada... como le diga que ayer desayunamos scones y que tengo una cuñada que ya tiene muy trillada la ruta Bargas-Londres, nos acaba haciendo un fish-and-chips casero.


En la lejanía se ve un rascacielos con una inmensa antena, que a mí me recuerda a un walkie-talkie. Es el Merdeka 118, el segundo edificio más alto del mundo después del Burj Khaliffa de Dubai. Como más tarde descubriremos, con éste habremos visto ya 10 de los 20 edificios mas altos del mundo. ¡Lo que nos gustan las estadísticas!


Vamos ahora hasta la Mezquita Jamek, en la confluencia de los ríos Klang y Gombak. Aquí fue donde se creó la ciudad. El río, que lo llaman el "Río de la Vida" no está muy limpio que se diga y, siendo sinceros, esperábamos algo más del lugar. Por la noche hay un espectáculo de agua y luces en el que echan bruma (seguramente para que no se vea al río). Muy cerca de ahí está el Mercado Central donde hay muchas tiendas de artesanía, de ropa típica de seda y restaurantes. Es aquí donde Pablo compra su segunda taza del viaje: Catar y Malasia completadas.




Continuamos el paseo y llegamos a la calle de los murales de Kwai Chai Hong. Está un poco escondida, pero el trasiego de turistas evidencia cómo llegar. Se ve que en este país les ha gustado mucho el concepto de pintar escenas en paredes y, de alguna forma, conseguir que el espectador interactúe. Todos los murales son muy originales pero hay momentos en los que estamos desconcertados porque vemos a turistas haciéndose fotos en rincones que no están pintados ni son de "atrezzo"... ¿será como cuando nosotros en algunos museos nos hacemos los interesados admirando, por ejemplo, una boca de incendios?





El plato fuerte del día llega a continuación... ¡¡vamos a visitar las Torres Petronas!! Llegamos con bastante tiempo de antelación por si acaso, esperamos a que comience la visita, validamos las entradas y a subir que se ha dicho. La visita consta de tres partes. La primera es subir hasta la planta 41, donde está la pasarela que conecta las dos torres; esta pasarela no está totalmente anclada a los edificios, sino que tiene cierta holgura por si hubiera terremotos o por la propia dilatación. La segunda parte de la visita consiste en subir hasta la planta 86, desde donde se tienen unas visitas de 360 grados de toda la ciudad y desde donde también se ve la otra torre, claro. Es una auténtica pasada ver todos los rascacielos de alrededor, los parques, los coches moviéndose... vemos hasta nuestro edificio con su piscina infinity. Como hay mucha humedad no se ve mucho en la lejanía, pero conseguimos vislumbrar dónde están las Batu Caves, donde estuvimos ayer. La tercera parte de la visita consiste en tiempo libre en la planta 83, donde hay una tienda de regalos y un restaurante, y donde puedes estar el tiempo que quieras. Hemos echado de menos que hubiera más explicaciones (había algún vídeo, pero poco más) pero, aún así, visitar este icono de la arquitectura es una cita obligada en una visita a la ciudad.









El resto de la tarde lo dedicamos a dar algunos paseos y ver tiendas. Nos llama la atención que hay muchas de lo que se podrían llamar "chuminadas"... que si muñequitos, que si pegatinitas, maquillajitos... casi todo son cosas pequeñitas, coloridas y "cuquis", que atraen la atención por ser bonitas más que por ser útiles. De hecho, estando en la era digital nos ha sorprendido que hemos visto muchas tiendas donde venden artículos de papelería como tarjetas postales, libretas, papeles, agendas... es como si ahora se estuviese poniendo en valor la nostalgia de escribir a mano.

También visitamos el Little India, el barrio de la comunidad india. ¿Y qué se puede decir? Música tipo Bollywood, ropajes de los suyos, puestos de collares de flores... ¡¡demasiado limpio para ser un trocito de la India en Kuala Lumpur!! 




Terminamos la tarde en el templo chino Thean Hou, que se encuentra en lo alto de una colina y desde donde hay unas bonitas vistas de la ciudad. Aunque parezca milenario por sus dragones y su arquitectura tradicional, tan sólo es del 1989.




Va anocheciendo y decidimos ir a cenar a la calle Jalan Alon, donde estuvimos ayer probando el durián y que nos encantó por su ambiente. Elegimos un restaurante para cenar y ver pasar la diversa fauna que trasiega por el lugar. Hoy ha sido un día más tranquilo, más relajado, más de dejarse llevar... quizá ha sido un día de transición simplemente por el hecho de estar dos días en el mismo alojamiento y no estar con la mochila a cuestas de un lugar a otro. Y sí, también es un día para descansar, recogerse pronto y disfrutar del apartamento... ¿dije que está en la planta 46 y que en la 51 tenemos la piscina infinity? De este lugar, me acordaré infinitamente...