4 sept 2026

Kuala Lumpur II

Hoy según el calendario es viernes, pero para nostros es domingo porque es nuestro séptimo día de viaje... y el domingo, como es sabido, es el día del Señor... del señor viajero que también tiene que descansar. Así que cuando suena el despertador, me quedo durmiendo un ratito ya que me acosté tarde escribiendo, mientras Pablo aprovecha a planchar. Sí, ¡planchar! Anoche pusimos una lavadora la cuál también era secadora, así que con un planchadito rápido volvemos a la casilla de salida en cuanto a olor de suavizante en nuestras mochilas se refiere.

Un cafecito "3 en 1" (que no es aceite para bisagras sino sobrecitos de café, leche y azúcar) engrasamos el cuerpo para ponernos en marcha. Yo lo salpimiento con un paracetamol ya que, como era de esperar, me he resfriado con esos cambios tan radicales de temperaturas. Enfilamos el ascensor para bajar las 46 plantas y, hasta un acto tan sencillo como ése nos descubre una particularidad asiática: en los números de planta evitan poner el número cuatro porque en los idiomas de origen chino suena parecido a la palabra "muerte", algo conocido como "tetrafobia" (miedo al número cuatro); entonces, para numerar las plantas de la 33 se pasa a la 33A y luego a la 35; sin embargo, no ocurre lo mismo con el cuatro en las decenas y se pone, por ejemplo, 46.

Para movernos por Kuala Lumpur utilizaremos el transporte público, ya que hay una amplia red de metro y tranvía elevado y el precio es muy barato. Lo que es muy difícil es encontrar las estaciones de metro: los accesos pueden estar dentro de edificios de oficinas, de centros comerciales o, incluso, los puedes tener al lado sin saberlo, ya que no tienen absolutamente ningún símbolo visible desde la distancia. Los vestíbulos del metro son amplios, limpios y modernos; casi todos los andenes tienen mamparas y los trenes (al menos todos en los que nos hemos fijado) son sin conductor. En ese sentido, nos han adelantado por la izquierda (sí, por la izquierda, que aquí conducen por el otro lado) ya que estoy en España empieza a ser una innovación y aquí parece que llevan tiempo funcionando así.

Empezamos nuestra visita de hoy en la Plaza Merdeka, que significa plaza de la Independencia. Aquí, después de 133 años bajo el dominio británico, se ondeó por primera vez la bandera de Malasia en 1957, lo que supuso un primer paso en la creación del país actual. En realidad, antes de la ocupación de los ingleses, la región actual era un conjunto de sultanatos islámicos independientes y, de alguna forma, se ha vuelto un híbrido único en el mundo: por un lado, hay un rey pero no tiene un título hereditario, sino que cada cinco años se reúnen los nueve sultanes y eligen uno como rey; por otro, el país es una federación de nueve estados con sultán, cuatro estados sin sultán y tres territorios federales (entre los cuales está la capital).


En la misma Plaza de la Independencia está el edificio del Sultán Abdul Samad, con sus características cúpulas de cobre. Aunque podría pensarse que en algún momento fue el palacio del sultán, resulta que no tiene nada que ver: lo construyeron los británicos y lo utilizaron como oficinas gubernamentales... pero con la independencia se le quiso dar un toque más "malayo" y le pusieron el nombre del sultán honorífico del estado de Selangor que había durante su construcción. Vamos que lo han rebautizado omitiendo el rigor histórico y casi lo llaman "Eliptikoa".



En las inmediaciones, buscando un baño, acabamos en la catedral anglicana de Saint Mary. Una china con una forma de hablar totalmente británica (tanto en el acento como en la exageración de la pronunciación), nos invita a asistir a misa. Le hacemos algunas preguntas sobre el rito, el número de cristianos en el país, etc. y se muestra encantada... como le diga que ayer desayunamos scones y que tengo una cuñada que ya tiene muy trillada la ruta Bargas-Londres, nos acaba haciendo un fish-and-chips casero.


En la lejanía se ve un rascacielos con una inmensa antena, que a mí me recuerda a un walkie-talkie. Es el Merdeka 118, el segundo edificio más alto del mundo después del Burj Khaliffa de Dubai. Como más tarde descubriremos, con éste habremos visto ya 10 de los 20 edificios mas altos del mundo. ¡Lo que nos gustan las estadísticas!


Vamos ahora hasta la Mezquita Jamek, en la confluencia de los ríos Klang y Gombak. Aquí fue donde se creó la ciudad. El río, que lo llaman el "Río de la Vida" no está muy limpio que se diga y, siendo sinceros, esperábamos algo más del lugar. Por la noche hay un espectáculo de agua y luces en el que echan bruma (seguramente para que no se vea al río). Muy cerca de ahí está el Mercado Central donde hay muchas tiendas de artesanía, de ropa típica de seda y restaurantes. Es aquí donde Pablo compra su segunda taza del viaje: Catar y Malasia completadas.




Continuamos el paseo y llegamos a la calle de los murales de Kwai Chai Hong. Está un poco escondida, pero el trasiego de turistas evidencia cómo llegar. Se ve que en este país les ha gustado mucho el concepto de pintar escenas en paredes y, de alguna forma, conseguir que el espectador interactúe. Todos los murales son muy originales pero hay momentos en los que estamos desconcertados porque vemos a turistas haciéndose fotos en rincones que no están pintados ni son de "atrezzo"... ¿será como cuando nosotros en algunos museos nos hacemos los interesados admirando, por ejemplo, una boca de incendios?





El plato fuerte del día llega a continuación... ¡¡vamos a visitar las Torres Petronas!! Llegamos con bastante tiempo de antelación por si acaso, esperamos a que comience la visita, validamos las entradas y a subir que se ha dicho. La visita consta de tres partes. La primera es subir hasta la planta 41, donde está la pasarela que conecta las dos torres; esta pasarela no está totalmente anclada a los edificios, sino que tiene cierta holgura por si hubiera terremotos o por la propia dilatación. La segunda parte de la visita consiste en subir hasta la planta 86, desde donde se tienen unas visitas de 360 grados de toda la ciudad y desde donde también se ve la otra torre, claro. Es una auténtica pasada ver todos los rascacielos de alrededor, los parques, los coches moviéndose... vemos hasta nuestro edificio con su piscina infinity. Como hay mucha humedad no se ve mucho en la lejanía, pero conseguimos vislumbrar dónde están las Batu Caves, donde estuvimos ayer. La tercera parte de la visita consiste en tiempo libre en la planta 83, donde hay una tienda de regalos y un restaurante, y donde puedes estar el tiempo que quieras. Hemos echado de menos que hubiera más explicaciones (había algún vídeo, pero poco más) pero, aún así, visitar este icono de la arquitectura es una cita obligada en una visita a la ciudad.









El resto de la tarde lo dedicamos a dar algunos paseos y ver tiendas. Nos llama la atención que hay muchas de lo que se podrían llamar "chuminadas"... que si muñequitos, que si pegatinitas, maquillajitos... casi todo son cosas pequeñitas, coloridas y "cuquis", que atraen la atención por ser bonitas más que por ser útiles. De hecho, estando en la era digital nos ha sorprendido que hemos visto muchas tiendas donde venden artículos de papelería como tarjetas postales, libretas, papeles, agendas... es como si ahora se estuviese poniendo en valor la nostalgia de escribir a mano.

También visitamos el Little India, el barrio de la comunidad india. ¿Y qué se puede decir? Música tipo Bollywood, ropajes de los suyos, puestos de collares de flores... ¡¡demasiado limpio para ser un trocito de la India en Kuala Lumpur!! 




Terminamos la tarde en el templo chino Thean Hou, que se encuentra en lo alto de una colina y desde donde hay unas bonitas vistas de la ciudad. Aunque parezca milenario por sus dragones y su arquitectura tradicional, tan sólo es del 1989.




Va anocheciendo y decidimos ir a cenar a la calle Jalan Alon, donde estuvimos ayer probando el durián y que nos encantó por su ambiente. Elegimos un restaurante para cenar y ver pasar la diversa fauna que trasiega por el lugar. Hoy ha sido un día más tranquilo, más relajado, más de dejarse llevar... quizá ha sido un día de transición simplemente por el hecho de estar dos días en el mismo alojamiento y no estar con la mochila a cuestas de un lugar a otro. Y sí, también es un día para descansar, recogerse pronto y disfrutar del apartamento... ¿dije que está en la planta 46 y que en la 51 tenemos la piscina infinity? De este lugar, me acordaré infinitamente...

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