Que si hace calor, que si los atascos de las operaciones salida, que si lo caros que están los hoteles (porque no buscaron en Trivago), que si los precios de los carburantes, que si los ahogamientos en actividades acuáticas, que si las picaduras de los mosquitos... Sí, hay algo peor que no irse de vacaciones en julio o agosto... ¡¡ver el telediario de Antena3!! Hemos asistido a la misma retahíla de "noticias malas-tripas" de todos los veranos... pero... ¡¡benditas las noticias sobre lo dura que va a ser la vuelta al cole!! Porque eso significa que... ¡¡nos vamos de vacaciones!!
Y muchos dirán... ¿pero a dónde van estas criaturas si ya han estado en todos los lados? Pues no sólo vamos a destinos aún inexplorados sino que encima tacharemos cuatro países en los próximos veintiún días, aumentando sobremanera nuestra ventaja con respecto a nuestros queridos amigos viajeros Irene y Pablo. ¿Y cuáles son?
Empezaremos por el único país que tiene nombre de verbo: Catar (aunque a mi cuñada Bea no le cruja el oído y pensase que "Madagascar" era una buena opción cuando le propusimos que lo adivinara). Este pequeño estado árabe está situado en el Golfo Pérsico y, antes de que lo penséis, hay que aclarar que está lejos del estrecho de Ormuz (ay, ¡¡que daño ha hecho el telediario de Antena3!!). En realidad, teníamos que hacer escala en algún país y decidimos configurar los vuelos para poder pasar un día entero en Doha, su capital (bueno, y porque así veíamos un país más, para que nos vamos a engañar). Sus rascacielos, sus museos icónicos, su vida de lujo... va a ser un día de farmear aura en toda regla.
La "chicha" comenzará en el primer destino de verdad y cuyo nombre esperamos sea una auténtica equivocación: Mal-asia. Recorreremos la que esperamos sea "Buena-asia" de noroeste a sureste. ¿Su historial colonial, campos de té, mezcla de culturas y una gastronomía única son razones suficientes? Sí, pero sólo si le añades subir a las torres gemelas más altas del mundo, ¡las Torres Petronas! (sí, Óscar, sí... pasearemos por el famoso puentecito).
Y ya que estamos, nuestro pasaporte no podía no ser alimentado con el sello de Singapur. Ese pequeño centro financiero global nos esperará con lugares increíbles como paseos entre árboles de luces gigantes, invernaderos imposibles y rascacielos futuristas. Creo que llevamos desodorante suficiente para que a esas alturas del viaje no nos miren mal los apoderados singapurenses... o bueno, si nos dan unas monedillas tampoco pasa nada, que conseguir efectivo está siendo muy difícil.
Nuestro último destino es Indonesia, el mayor país archipiélago del mundo. Con sus más de 17.000 islas, había que elegir con cuidado qué visitar... Y oye, si hay gente que se va a Lanzarote una semana, creo que visitar Bali y Java en nueve días está bastante bien, ¿no? Y no, no vamos a la "isla de los lagartos"... Es un país tan grande, que había que cortar en algún sitio y, así, si nos gusta, tenemos para un futuro segundo viaje. Volcanes de fuego azul, playas paradisíacas, naturaleza salvaje, los pedigüeños de Rosana, ... flora y fauna nos esperan en este crisol de culturas... y esperamos que algún masaje balinés también caiga.
Cuatro países, cuatro monedas, infinidad de idiomas, visados, permisos, enchufes, diferentes religiones... ¿pero cuál es el verdadero desafío? Lo tengo claro: poder facturar de vuelta la mochila de Pablo con más tazas que en un Ikea porque, como siempre, se comprará una de recuerdo en cada lugar que visitemos.
Señores y señoras... antes de que Noticias Antena3 mencione el síndrome pos-vacacional, ¡¡apaguen la tele y sígannos en esta aventura que va a empezar!!


Buen viaje!
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